Resiliencia y prospectiva estratégica en tiempos de policrisis

Vivimos en tiempos de policrisis, un término que hace referencia al sistema complejo de crisis interconectadas que trascienden ámbitos específicos y que se influyen mutuamente (Duit y Galaz, 2008; Orsini et al., 2020; Berten y Kranke, 2024). Si hacemos un rápido balance de estos últimos años, observamos que los riesgos y amenazas se han ido materializando y sucediendo con mayor frecuencia en todos los ámbitos (ambiental, social, económico y político). También, que estas crisis suelen ser resultado de dinámicas globales (cambio climático, pandemias, guerras, etc.), cuyos efectos atraviesan los distintos niveles hasta modificar nuestras rutinas y formas de vida cotidiana.

Recordemos, por ejemplo, la primera impresión que causó el famoso vídeo de la Comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, recomendando a la población preparar un kit de emergencia para sobrevivir 72 horas a catástrofes. Más allá del acierto o no del formato, la ciudadanía española empezó a tomárselo más en serio a raíz del apagón eléctrico del 28 de abril de 2025, apenas un mes después de su publicación. La realidad es que, tal y como puede verse en la siguiente figura, la tendencia muestra que los riesgos y amenazas han ido en aumento en los últimos años:

Figura 1. Tendencia de riesgo medio de INFORM Risk Index

Fuente: INFORM platform.

En este contexto, de incertidumbre y cambios acelerados, la resiliencia ha pasado de ser un concepto emergente a convertirse en un nuevo paradigma orientador de las políticas públicas. De hecho, algunos autores afirman que complementa la sostenibilidad o que incluso la reemplaza en tiempos de incertidumbre (Pascariu et al. 2022; Oliveira y Fath 2023). Concretamente, la resiliencia se define como el resultado de un proceso dinámico que combina tres capacidades interrelacionadas: (1) Anticipación (preparación y previsión), (2) Respuesta (absorción y gestión de impactos), y (3) Adaptación y transformación (aprendizaje y mejora estructural). Esta concepción de la resiliencia responde al denominado enfoque evolutivo, que hace hincapié no solo en el mantenimiento y recuperación de las funciones esenciales ante un cambio o shock (bouncing back), sino también en la idea de «salir adelante» utilizando las crisis como oportunidades para la innovación, el aprendizaje institucional y el cambio estructural (bouncing forward).

Desde esta perspectiva, las políticas de resiliencia no consisten solo en reaccionar ante las crisis, sino que implican planificar e invertir para minimizar los impactos de eventos futuros y garantizar el bienestar de la comunidad a largo plazo. En esta línea, como se destaca en los Informes de Prospectiva Estratégica de la Comisión Europea (2020, 2025), la resiliencia debe ir más allá de la mera gestión de la reacción a la crisis y orientarse a favorecer la anticipación, la adaptación y la transformación de los lugares y de sus comunidades de forma sostenible. Ahora bien, para alcanzar estos resultados, este enfoque requiere dinámicas de gobernanza abiertas, colaborativas y multinivel, así como una gobernanza robusta (robust governance), que busca mantener las funciones, los objetivos y los valores fundamentales mediante la adaptación flexible y la innovación proactiva del sector público (Ansell et al., 2024).

Adoptar un enfoque de resiliencia implica, en primer lugar, tomar conciencia de la vulnerabilidad y de cuáles son las funciones básicas que es necesario proteger. En segundo lugar, disponer de datos acerca de los riesgos y amenazas que pueden afectarnos. Para garantizar el acceso a estos datos y facilitar la toma de decisiones basadas en la evidencia, el Joint Research Center de la Comisión Europea creó en 2014 la plataforma INFORM. Esta plataforma, de alcance global y de código abierto, es resultado de un proceso colaborativo que acompaña todo el ciclo de gestión de desastres: desde la prevención y la adaptación a los riesgos a largo plazo hasta la preparación y respuesta ante amenazas emergentes, a la recuperación más eficaz tras las crisis. La plataforma contiene un conjunto de herramientas que miden el riesgo en una escala de 0-10 (muy bajo-muy alto):

Tabla 1. Conjunto de herramientas de la plataforma INFORM

HerramientaAplicaciónAnálisis
INFORM RISK Index (2017)Desarrollo, reducción de riesgos, prevención de crisis, preparaciónRiesgo generalizado de crisis basado en condiciones estructurales
INFORM WARNING (estimado en 2026)Preparación, alerta temprana, acción tempranaIndicadores de riesgo elevado, crisis emergentes o factores desencadenantes de crisis
INFORM SEVERITY Index (2020)Acción temprana, respuesta a la crisisGravedad de una crisis existente
INFORM CLIMATE CHANGE Index (Cambio climático, 2022)Recuperación, reducción de riesgos, desarrollo sostenible, adaptación al cambio climáticoCambios previstos en el riesgo de crisis estructural como consecuencia del cambio climático

Fuente: INFORM platform.

Si echamos un rápido vistazo a los datos para España, el INFORM RISK Index le otorga actualmente una posición de riesgo bajo (2,6/10). Sin embargo, entrando en el detalle de sus dimensiones, destaca la exposición a riesgos naturales sobre riesgos de otro tipo, siendo el principal de ellos las inundaciones de los ríos, seguido de las inundaciones de las costas y el riesgo de tsunamis. Por otra parte, si observamos la tendencia (2017-2026) el riesgo en la dimensión de vulnerabilidad socioeconómica y de colectivos vulnerables experimenta un aumento significativo en comparación con el resto. Respecto a la falta de capacidad de afrontamiento, la tercera de las dimensiones, su comportamiento se mantiene relativamente constante. En segundo lugar, en el INFORM Climate Change Risk, que realiza proyecciones sobre la base de la herramienta anterior, emerge que el principal riesgo que amenaza el país es la sequía, con un valor alto (6,8/10), seguido de los riesgos de tsunami (6,3) e inundación (6,1). La proyección de escenarios a 2060 y 2080 arroja que esta dimensión experimentará un aumento hasta el nivel más alto.

Figura 2. Dimensiones, categorías y componentes del INFORM Climate Change Index

Fuente: https://drmkc.jrc.ec.europa.eu/inform-index/INFORM-Climate-Change/Methodology

Otra de las herramientas de la Comisión Europea son los Resilience Dashboards (paneles de control), que permiten medir la posición de cada país en cuanto a vulnerabilidades y capacidades de resiliencia con respecto al promedio de la UE en las dimensiones: Social y económica, Verde, Digital y Geopolítica. Su objetivo es proporcionar una evaluación integral de la resiliencia con relación a las transformaciones en curso y los desafíos futuros. Los resultados para España, según los últimos datos disponibles (Eurostat, a 15 de mayo de 2024) ponen de manifiesto que estamos por debajo de la media en cuanto a capacidades (con la excepción de la dimensión digital), pero también en vulnerabilidades (excepto en la dimensión socioeconómica). Ahora bien, una nueva medición con datos actualizados seguramente arrojaría una imagen muy distinta.

Figura 3. Panel de control de resiliencia. Resultados para España (2024)

Fuente: https://commission.europa.eu/strategy-and-policy/strategic-foresight/2020-strategic-foresight-report/resilience-dashboards_en

Junto a estas herramientas, el liderazgo político y la existencia de marcos resultan clave para consolidar un enfoque de resiliencia. En concreto, esta ha sido la posición de la Comisión Europea, que desde 2020 ha impulsado la elaboración de informes de prospectiva estratégica que ofrecen un marco para adoptar dicho enfoque. En el más reciente, publicado en septiembre de 2025 – ‘Resilience 2.0: empowering the EU to thrive amid turbulence and uncertainty’ – se señalan los cuatro desafíos específicos de la UE hasta 2040, que son: (1) reforzar la competitividad, equilibrándola con la autonomía estratégica, (2) apoyar la innovación tecnológica, creando las salvaguardias adecuadas, (3) mantener un bienestar sostenido, atendiendo al cambio demográfico y climático, y (4) defender la democracia y los valores fundamentales, adaptándose al uso de los medios (sociales) basado en algoritmos.

En definitiva, con este breve repaso de conceptos, herramientas y marcos, el objetivo de esta entrada ha sido ofrecer una panorámica de la noción de resiliencia y una introducción a algunas de las herramientas asociadas a la misma. También, llamar la atención acerca de sus implicaciones, no sólo en el ámbito de la gestión y las políticas públicas, sino especialmente en nuestro día a día.

Moneyba González Medina: Profesora Contratada Doctora, Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, y miembro del Lab IT_GesPub (Innovación, Tecnología y Gestión Pública), Universidad Autónoma de Madrid.